Los Cobres

Modo de acción del cobre.

Las aplicaciones de cobre forman una película sobre las hojas de los cultivos. El cobre contenido en los tratamientos se disuelve en una muy pequeña proporción y los iones Cu2+ son absorbidos por contacto por los microorganismos que intentan establecerse en las plantas en la etapa de germinación de las esporas. El Cu2+ sustituye a otros metales esenciales para la vida de los patógenos en cantidades infinitesimales produciendo una intoxicación y la muerte.

El cobre puede resultar fitotóxico para nuestros cultivos si se ve arrastrado hacia el interior de las plantas en aplicaciones conjuntas con productos fitosanitarios que son susceptibles de ser absorbidos por los cultivos. Hay que evitar por tanto aplicaciones de cobre con abonos foliares o aminoácidos, o fungicidas e insecticidas que no sean de contacto (translaminares o sistémicos).

Diferentes formulaciones de cobre

Existen diferentes formulaciones para aplicar cobre en los cultivos, el reglamento CEE 2092/91 autoriza los siguientes productos cúpricos en agricultura ecológica:

Sulfato de cobre: Entre un 20 % y un 25 % de cobre metal. Debido a su estructura, es el cobre más persistente, pero también es el más fitotóxico ya que el tamaño de partícula es muy pequeña y se puede ver arrastrada más fácilmente al interior de las células vegetales. En este grupo encontramos el Caldo Bordoles o sulfato cuprocálcico y los sulfatos tribásicos de cobre.

Oxicloruro de cobre: 50 % de cobre metal, posee poca adherencia y persistencia y, por lo tanto, es menos fitotóxico.

Óxido cuproso: Es el cobre de color rojo, posee entre 50 y 80 % de cobre metal, una buena eficacia y una alta persistencia. Tiene mayor resistencia al lavado.

Hidróxido de cobre: 50 % de cobre metal. Rápida liberación de los iones de cobre, tiene efecto de choque y una buena eficacia pero una baja persistencia.

Todos los excesos son malos. El abuso de los tratamientos de cobre puede producir una acumulación excesiva del elemento en el suelo y producir fitotoxicidad en el cultivo produciendo efectos adversos en el cultivo por absorción de las raíces. Por ello, el reglamento de producción ecológica limita el uso del cobre hasta un máximo de 6 kg de cobre metal por hectárea (10.000 m2) y año (60 g de cobre metal por 100 m2), desde enero del 2006 (anteriormente el limite estaba en 8 kg). Esto reduce los tratamientos permitidos con un producto cúprico a entre 3 y 5 aplicaciones autorizadas al año.

Por ejemplo, con oxicloruro (50 % Cu2+) a una dosis de 300-400 g por 100 l de agua (15-20 g de cobre metal por 10 l de agua) y un gasto de producto fitosanitario preparado entre 7,5 a 10 l por 100 m2 (11,25 g a 20 g de cobre metal por 10 litros de agua para 100 m2 de huerto).

Otras formas de aplicación de cobre.

Existen en el mercado otros compuestos que contienen cobre en porcentajes bajos y quelatados (el metal se envuelve en una molécula orgánica). Estos productos se venden como correctores de carencias de cobre en los cultivos, y muchos de ellos son productos autorizados para el cultivo ecológico. En ocasiones, se comercializan para el control de enfermedades de origen microbiano asociando la idea de que su contenido en cobre es menor. Es un error. Estos productos son de acción penetrante en la planta por vía foliar o por fertirrigación (abonado por el agua de riego) y conociendo la forma de acción del cobre frente a los patógenos explicada anteriormente, no veo la forma de una actuación efectiva frente a ellos. Además se introduce cobre metal en la planta de forma innecesaria.

Planilla COBRES

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